5 jun 2007

Conexiones

El mundo está tan lleno de gente que a veces te olvidas de que todos los humanoides que te cruzas por la calle, en coche, en el centro comercial, en el avión, son personas con su vida y sus historias.

Y un día, por casualidad o por el destino o por lo que sea, alguna de esas personas deja de ser un rostro anónimo y se desdibuja de la masa informe para tener una entidad única y reconocible que entra en contacto con tu mundo.

Pero lo más extraordinario del caso es cuando esa entidad sin explicación aparente consigue "conectar" contigo intelectual y emocionalmente, cuando de pronto te arrasa y te engancha y te hace sentir cómodo más allá de lo razonable.

Las horas se pasan volando, cualquier tema vale, se arregla el mundo, se discute lo humano y lo divino y, en un alarde de conocimiento inexplicable, os conocéis el uno al otro mejor que a vosotros mismos.

Y aunque te haya arrasado, aunque haya conseguido crear un vínculo en unas pocas horas, aunque te haya fascinado y encandilado, aunque sepas lo difícil que es conectar así con alguien, a veces la amistad, sólo amistad, es la única opción.

A veces el universo te regala estas experiencias kármikas, si sabes vivirlas con libertad y sencillez.

4 comentarios:

Luissi dijo...

No hay masa informe. Hay distancia de observación.
Como dice el chiste de cómo calcula el volumen de una vaca un teleco:
"Sea una vaca redonda de radio r ...", no hay que sacar los modelos de contexto, las vacas no son redondas.

Una obra de arte se aprecia mejor cuando sabes más sobre ella, un buen vino se saborea mejor en un paladar entrenado, y a una persona cuando se le da una (o más oportunidades).

Aunque cuidado, hay arte que no hay por donde pillarlo ni por el propio autor, y vinos que no se bebe ni el propio bodeguero

Unknown dijo...

yo también kiero una eksperiencia kármika!!

The Thing dijo...

Esto sí suena a renuncia.

ilu dijo...

Si...